Durante décadas nos han ofrecido dos extremos: o asumir que Andalucía es un defecto de fábrica de España, “la última en todo”, o abrazar un nacionalismo de ruptura. Ambos relatos nos han empobrecido. Nuestro nuevo andalucismo nace para dignificar nuestra identidad sin romper la convivencia nacional.
Reconocimiento histórico y cultural
Rescatamos la historia andaluza –de Tartessos al 4-D y el 28-F– para reencontrarnos con nuestro origen, nuestras peculiaridades, para reconocer nuestro acento y rescatar de la memoria nuestra herencia cultural, literaria y artística.
Igualdad territorial real
Exigimos una igualdad y financiación autonómica justa: ningún andaluz recibirá menos por sanidad, educación o dependencia que un ciudadano de cualquier otra región.
Lealtad constitucional sin aventuras separatistas
No buscamos tener más privilegios, sino que ninguna región los tenga. Rechazamos las concesiones y “cupos” particulares: Andalucía no pide más al resto, exige lo que le corresponde.
Autonomía política andaluza, no franquicia estatal
Nuestras propuestas electorales serán 100 % andaluzas, defendidas por políticos andaluces y destinadas a solucionar nuestros problemas sin instrucciones de partidos franquicia nacionales.
Nuestro objetivo: convertir a Andalucía en una comunidad respetada, admirada y protagonista del progreso de España; nunca subsidiaria ni supeditada.